Irak y la economía

No hay fracaso más vergonzoso para los políticos que enviar a nuestros jóvenes a morir valientemente intentando llevar a cabo una misión contraproducente y  no ejecutable.

Con esta perspectiva, el Presidente de SEIU Andy Stern envió una carta al Presidente Bush en enero del 2003, con la aprobación de los dirigentes electos de los sindicatos locales que conforman el Consejo Ejecutivo Internacional de SEIU.

La carta cuestionaba los planes del Presidente Bush de invadir Irak puesto que no eran acordes con los cuatro principios que deberían guiar las políticas de los Estados Unidos.

  • 1. La guerra implica enormes riesgos para nuestras familias y nuestras comunidades y debe ser la última opción, no la primera.
  • 2. La meta de nuestra política exterior debe ser la de promover un mundo más justo y seguro promoviendo soluciones pacíficas y multilaterales a las disputas.
  • 3. La política exterior de los Estados Unidos debe dar máxima prioridad a mejorar la vida de la gente en todo el mundo.
  • 4. Los derechos y libertades por los cuales nuestro gobierno dice estar luchando en el extranjero deben ser protegidos en nuestro propio país.

Más de cinco años después, la invasión de Irak ha demostrado ser el peor desastre político de nuestra era. Incluso según las cifras oficiales del Pentágono, 30,000 estadounidenses han sido heridos y más de 4,000 han muerto. Las muertes de iraquíes y las bajas son difíciles de documentar pero la cifra está en los cientos de miles.

Esta guerra que ha enriquecido a las grandes empresas que contribuyeron a las campañas políticas, ha drenado la economía de los Estados Unidos y las comunidades locales de los recursos que se necesitan urgentemente para asistencia médica, educación, vivienda y otras necesidades. El costo anual de la guerra está estimado en el doble de lo que costaría garantizar servicios de salud asequibles y de calidad para todos en Estados Unidos.

Mientras tanto, la guerra nos ha dado menos seguridad, no más. Ha provocado que la opinión pública en todo el mundo esté en contra de los Estados Unidos, desaprovechándose la oportunidad de unir a la gente de buena voluntad después de los ataques del 11 de septiembre.    
Ya el 5 de noviembre del 2003 el Senador McCain instó al Presidente Bush a enviar al menos 15,000 soldados más a Irak, tachando de "irresponsable" la sugerencia de que "depende de los iraquíes ganar esta guerra". Tal como dijo en ese entonces, "se requerirá el compromiso de hacer lo necesario militarmente: enviar las tropas norteamericanas que sean necesarias y por el tiempo que sea necesario". (USA Today, 6/11/2003).
El 19 de noviembre del 2006, tan sólo unos días después de que el pueblo norteamericano votara a favor de grandes cambios en el Congreso en gran medida para indicar a los representantes de Washington que era hora de que las tropas regresaran, McCain renovó su llamado para que el Presidente Bush enviara un número "abrumador" de tropas. (Associated Press, 19/11/06).

Dos meses después, el Presidente Bush implementó la intensificación que McCain había pedido tanto. La intensificación Bush-McCain ha costado miles de bajas más y miles de millones de dólares, pero, como era de esperarse, ha fracasado en alcanzar la meta de establecer la paz y la seguridad en ese país.

El Senador McCain dijo en una reunión de consulta pública grabada en video con los votantes de New Hampshire a inicios de este año que él podía prever que las tropas estadounidenses continuarían ocupando Irak por " cien" años, una señal de que las familias trabajadoras podríamos seguir sufriendo los efectos de esta política fracasada por muchos años más si no se emprende un cambio drástico en la dirección. (YouTube, 3/01/08).

Por tanto, se resuelve que:

SEIU debe continuar apoyando a nuestras tropas trabajando con organizaciones de afiliados de sindicatos, veteranos y otros, como USLAW, que compartan nuestras metas para…

  • Traer las tropas a casa.
  • Asegurar que reciban asistencia médica y otros servicios que requieran.
  • Asignar los miles de millones que ahora se están gastando en la guerra a fortalecer nuestra economía y atender las necesidades urgentes de nuestras comunidades.
  • Establecer una nueva política exterior que promueva la justicia y los derechos básicos para los trabajadores en el país y en el extranjero y que procure alianzas mundiales y la solución de problemas, no la acción militar unilateral como opción preferida.

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