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25 de junio de 2006
¡A detener la ofensiva neoliberal!
Por Roberto Pagán, Presidente SPT, Local 1996
robertopagan@sptseiu.org


Especial para Claridad

Acaban de ser aprobados los proyectos de Reforma Contributiva y de presupuesto para el año fiscal 2006-2007. Evidentemente el balance no deja muy bien parados al servicio público ni a la clase trabajadora.

En la versión de presupuesto aprobada por la Cámara de Representantes y ratificada por el Senado se obliga a recortes en importantes agencias de gobierno, como Salud y el Departamento de Educación. Se alega que la nómina estará garantizada, sin embargo, el dinero necesario para la prestación de servicios no estará completo, por lo que continuará el deterioro en los servicios que recibirá la ciudadanía. Ya se hace evidente que el poder ejecutivo utilizará esta coyuntura para impulsar la privatización de servicios.

Para muestra un botón basta. El Secretario de Educación anunció el desmantelamiento de la Oficina para el Mejoramiento de Escuelas Públicas (OMEP) para subcontratar servicios de mantenimiento en las escuelas, utilizando como excusa la reducción de $10 millones de dólares en la petición de presupuesto para esta entidad. ¿Cómo se explica que la agencia no tenga dinero suficiente para el mantenimiento de las escuelas, pero sí tenga para pagar la subcontratación de éstos servicios?

En cuanto a la Reforma Contributiva, lejos de hacerle justicia a la clase que ha llevado sobre sus espaldas el mayor peso de la carga tributaria, se le impone al pueblo un impuesto al consumo y se pretenden ampliar las concesiones a las grandes corporaciones con una reducción de 5% a las ganancias por dividendos, dizque para recaudar por adelantado dineros que se le acreditarán mas tarde a sus obligaciones contributivas. ¡Negocio redondo!

No cabe duda que en este proceso salen ganando los grandes intereses del país y del extranjero, mientras se deja en la estacada a la clase trabajadora, al Servicio Público y al pueblo en general. Sin duda el descalabro social que vive Puerto Rico se agudizará. Si hoy viven bajo el nivel de pobreza federal el 60% de nuestra población, la falta de justicia contributiva continuará ahondando la brecha entre ricos y pobres. La llamada reducción gubernamental disminuirá la oferta de empleo, en un país donde la tasa de participación laboral es de 47 % y el desempleo oficial de 11%. Podemos esperar que la economía ilegal aumente, y muchos de nuestros jóvenes sigan optando por el trasiego de drogas y la criminalidad como su opción de vida.

Si examinamos lo que ha ocurrido con otros proyectos que se discuten en la legislatura, nos damos cuenta que no solo se ha estado atacando al sector laboral. Pretenden eliminar de golpe y porrazo la participación ciudadana en el proceso de expropiación, respondiendo a los intereses de los grandes contratistas interesados en los terrenos donde ubican muchas de nuestras comunidades. El sector ambiental tampoco está muy contento con los cambios en la política gubernamental que se están implementando.

No está demás afirmar que las llamadas organizaciones de base, como los sindicatos, las organizaciones ambientalistas, comunitarias y cooperativistas, estamos perdiendo la batalla ante la embestida neoliberal que pretende culminar su implantación en Puerto Rico.

De igual forma los trabajadores estamos perdiendo la batalla en otros países. En Canadá el sector privado continúa sus intentos de desmantelar el sistema de salud universal. En Estados Unidos el salario mínimo real está mas bajo que en 1956, se han concedido trillones de dólares en recortes de impuestos para los millonarios y las grandes corporaciones mientras 46 millones de personas no tienen plan médico. En Europa los estados de bienestar social han sido prácticamente desmantelados.

Ante este panorama desolador, los puertorriqueños y puertorriqueñas que procuramos crear las condiciones para que tengamos una vida más digna, debemos evaluar nuestra gestión para hacerla más eficaz y certera. Un movimiento sindical débil y dividido no podrá nunca enfrentar a las poderosas fuerzas del mercado. Si añadimos a esto la falta de respuesta de otros sectores progresistas a crisis como la que acabamos de vivir, es fácil entender por qué las mayorías populares salimos derrotadas en nuestras luchas políticas. En el debate sobre la crisis fiscal se dejó prácticamente solo al sector sindical enfrentando a los grandes intereses, cuando es un asunto que afecta directamente a todos los puertorriqueños.

En el Sindicato Internacional de Empleados de Servicio (SEIU) entendemos que nuestra misión es procurar mejorar las vidas de los trabajadores y sus familias, y ayudar a construir una sociedad más justa y humana. Ante la debilidad relativa, salvo algunas excepciones, del movimiento sindical a nivel mundial entramos -a partir de nuestra convención de junio de 2004- en un proceso de cambios para procurar cumplir con dicha misión.

Para ello definimos siete áreas en las que, desde nuestro punto de vista, necesitamos trabajar. Estas áreas son; fortalecimiento político, fortalecimiento en la organización por industria, fortalecimiento nacional, fortalecimiento global, fortalecimiento comunitario, fortalecimiento de uniones locales. En ánimo de promover el necesario debate que debemos tener para superar nuestras debilidades, procuraremos desde esta columna describir las estrategias que hemos desarrollado en cada una de estas áreas en nuestras próximas intervenciones.

Contacto:
Roberto Pagán (787) 775-0720

 

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