Centro de Medios > Artículo



25 de junio de 2006
El fortalecimiento del sindicato de base para enfrentar nuevo retos
Por Roberto Pagán, Presidente SPT, Local 1996
Especial para Claridad
robertopagan@sptseiu.org

Tal como adelantamos en la pasada columna, nos proponemos describir las áreas de fortalecimiento señaladas por la convención de nuestro sindicato internacional, la Unión Internacional de Empleados de Servicio, (SEIU, por sus siglas en inglés) en el 2004 como fundamentales para cumplir con nuestra misión de mejorar la vida de las familias trabajadoras y aportar al desarrollo de una sociedad más justa y humana. Por supuesto, el fortalecimiento de los sindicatos de base, la unidad más cercana al trabajador-miembro de nuestras organizaciones, es fundamental para cumplir con ese cometido.

En el año 2000, cuando en el SPT pasamos de ser un sindicato de 2,400 a uno de 16,000 miembros, nos vimos precisados a transformar nuestra estructura. Tuvimos la fortuna de contar con el consejo de Gaspar Verdugo, compañero que nos ayudó a conocer y utilizar el método de educación popular y el modelo organizativo de representación sindical, descartando el tradicional modelo de servicio.

¿A qué nos referimos? Muchos trabajadores ven al sindicato como un agente de servicios al unionado. "Yo te pago una cuota y tú tienes que brindarme un servicio a cambio". Este concepto coloca a la Unión como un ente separado del trabajador, una agencia a la que se acude a recibir asistencia en momentos de necesidad. No negamos la importancia de brindar ayuda a un trabajador en una situación de emergencia o de representarle adecuadamente ante la violación de un derecho.

Pero cuando decimos que el sindicato es un instrumento de lucha de la clase trabajadora, tenemos que demostrarlo en la práctica. Todo lo que el sindicato logra: la negociación y defensa de un buen convenio colectivo, un programa de beneficios y ayuda al unionado, el poder político… todo se da a base de la participación activa de los trabajadores. Sabemos que no es fácil ceder ante la tentación del paternalismo. Incluso algunos oportunistas utilizan el ofrecimiento de un "más amplio programa de beneficios a cambio del pago de tu cuota", al intentar desplazar a un sindicato de un taller durante la dañina práctica de la piratería sindical.

El modelo organizativo concentra sus esfuerzos y recursos en el desarrollo de una fuerte estructura de liderato de base, en la que procuramos la solución de problemas con la participación de los trabajadores directamente en su centro de trabajo.

Otra herramienta que nos ha resultado muy útil lo ha sido el uso de la planificación estratégica. Cualquier organización que procure que sus integrantes se dirijan en una misma dirección tiene que definir claramente cual es su misión y que ésta sea cabalmente comprendida por todos aquellos que tengan que ver con su cumplimiento. Desarrollar luego unas metas claras con sus respectivos planes de trabajo nos permite enfocarnos en el cumplimiento de esa misión. La revisión del cumplimiento de esos planes y su ajuste posterior son la fase final de este valioso recurso.

Centros de llamadas

Insistimos que el desarrollo de una fuerte estructura de liderato de base a través de la identificación y formación de líderes, y la integración de los trabajadores a nivel del taller en las iniciativas de la organización son las que generan poder. Pero tenemos también la responsabilidad de atender las quejas y necesidades laborales de nuestros miembros. En la SEIU hemos estudiado el desarrollo de los Centros de Servicios o "call centers". Éstos consisten en mantener un centro de consulta telefónica, al cual el trabajador tiene acceso inmediato con un número de "emergencia". La experiencia demuestra que el 75% de las llamadas son para orientaciones sobre el convenio o asuntos relacionados con derechos laborales que pueden ser resueltos de inmediato si se tiene un sistema tecnológico adecuado y un personal adiestrado para este tipo de orientación.

El trabajador no tiene que esperar por la comunicación, tal vez una semana más tarde, de un funcionario u oficial de la Unión para recibir una respuesta adecuada. Esto libera muchos recursos para la organización interna y el fortalecimiento de la estructura de base de la que hablamos. Es decir, tiempo para organizar poder en el lugar de trabajo. La Local 1 la de SEIU en Chicago implementó su propio sistema hace dos años y varias uniones australianas llevan algún tiempo haciéndolo con mucho éxito.

Importancia de una comunicación efectiva

En las encuestas a los miembros de SEIU se demuestra que los trabajadores le dan casi la misma importancia a una comunicación efectiva que a la negociación de un buen convenio. Competir con la avalancha de información que reciben nuestros miembros a través de innumerables fuentes no es tarea fácil. Parece ser que los trabajadores prefieren boletines cortos, dirigidos a sus centros de trabajo que a los periódicos más generales de las uniones. La Internet y otros medios de comunicación electrónicos son utilizados cada vez con mayor frecuencia. Está claro que la integración de los trabajadores a la vida sindical dependerá en gran medida de una comunicación efectiva y rápida. A manera de ejemplo, los estudios demuestran que nuestros miembros forman su opinión sobre la unión durante los primeros treinta días de integrarse a la misma.

En cuanto al público en general, es más efectivo y comunica mejor hacia el público externo un trabajador directamente afectado por alguna situación que se denuncia, que un dirigente de la Unión. Por supuesto, para que esto se dé necesitamos superar el usual afán de protagonismo de los dirigentes sindicales.

Organización y formación, tareas ineludibles

Si queremos tener sindicatos de base fuertes, la organización de todos los trabajadores de nuestros respectivos sectores son condición indispensable para lograr mayor poder de negociación y para obtener los recursos necesarios que nos permitan convertirnos en una Unión fuerte. En nuestro caso es un requisito reglamentario el mantenimiento de una estructura organizativa con la asignación adecuada de recursos económicos. Por supuesto, una vez organizados los trabajadores, es necesaria la formación sindical en todos los niveles posibles. Como expresan nuestros hermanos sindicalistas latinoamericanos, después de "engordar" (crecer) es necesario "desarrollar musculatura" (formar a los trabajadores).


La Unión del siglo XXI


El movimiento obrero se enfrenta a un mundo controlado por las multinacionales, y que cambia cada día con mayor rapidez. Posiblemente somos la primera generación en la historia de la humanidad que experimentará una revolución económica completa en su ciclo de vida. De la era de la informática a la era digital, la creación de bloques económicos, el poder de los centros financieros, la creación de emporios industriales a nivel global; todo esto nos presenta un cuadro totalmente diferente al que enfrentaron nuestros antecesores en la creación de los primeros sindicatos. Es evidente que tenemos que adecuar nuestras estructuras a esa nueva realidad. Enfrentar el poder económico del siglo XXI con las preconcepciones, métodos y herramientas sindicales del pasado es como enfrentar con rifles el armamento de la guerra electrónica moderna. En la SEIU hemos creado el Comité de "Fortalecimiento de nuestras Locales" para procurar definir cuál es esa estructura a nivel del sindicato de base que necesitamos. Con seguridad faltan otros elementos que los mencionados a considerar. El cambio es urgente y es necesaria una amplia participación en el análisis y definición del mismo.

En nuestra próxima columna: "Fortalecimiento nacional".


Contacto:
Roberto Pagán (787) 775-0720

 

© 2003 Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores Diseño y mantenimiento por Intervel Solutions, Inc