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Mi mejor deseo para este espacio sería ocuparme en detalle de temas como el del estado de las negociaciones en el gobierno central, y más específicamente en el Departamento de Educación; la enmienda constitucional sobre la Autonomía Municipal y sus efectos sobre los trabajadores; nuestro trabajo de coordinación sindical con Brasil, México, Uruguay, Chile, Argentina y próximamente Venezuela. Pero la vocación de destruir de Luís Pedraza y su proyecto bucanero, nos obliga a ocupar este espacio para hacer unas aclaraciones necesarias.
Dice Pedraza a nombre de la Coordinadora Sindical, en su reciente columna en Claridad, que los sindicatos tenemos un gran reto. ¡Por supuesto! Y ciertamente va más allá de proteger el servicio público. Ya antes hemos descrito cómo los sindicatos disminuyen su nivel de representación en la mayor parte del mundo mientras la distribución del ingreso es cada día más desigual. Las Corporaciones dictan los procesos de desregulación laboral y ambiental a nivel mundial, provocando mayor concentración de la riqueza en unos pocos y la destrucción del ambiente a escalas sin precedentes.
Pero el afán por destruir de Pedraza y un pequeño sector político del país lo único que provoca es división y, lógicamente, mayor destrucción y debilidad del movimiento obrero. ¿Quiénes le hacen el juego al patrono entonces? ¿Quiénes propician la perpetuación del actual estado de cosas?
Así llegamos al asunto de la huelga, que más que un derecho es un instrumento de lucha de la clase trabajadora y como tal se ejerce con o sin permiso del estado. Lo que debe determinar su ejercicio es si existen las condiciones objetivas y subjetivas para ganar la huelga.
Por tanto, se pueden ganar huelgas “ilegales” y perder huelgas “legales”, es un asunto de fuerza organizativa y apoyo de la sociedad.
La “huelga” en el Departamento de Educación de 1995 paralizó muy pocos planteles. Y por si alguien tiene dudas del poder que implica el control de la estructura judicial y de las agencias de gobierno, el patrono la acabó el segundo día con un interdicto en la Corte. En cualquier confrontación, si no estamos concientes de la verdadera relación de fuerzas, vamos derecho al suicidio.
Nuestro Sindicato fundó en el 1959 la Asociación de Empleados de Comedores Escolares y en el 1968 la Asociación de Empleados no Docentes. Bajo el régimen de organizaciones “bonafides” que algunos quisieran resucitar, estos trabajadores eran menospreciados y a pesar de nuestros esfuerzos organizativos, era muy difícil su movilización.
Hoy nuestro Sindicato tiene una matrícula de 16,000 trabajadores y una estructura de casi 1,000 delegados. Atrás quedó la época en que nuestros miembros en el Departamento de Educación eran invisibles. Somos uno de los sindicatos de mayor capacidad de movilización en el país, algo reconocido públicamente por nuestros amigos y privadamente por nuestros enemigos.
Estamos afiliados a la Service Employees International Union, una de las mayores fuerzas políticas y organizativas en los Estados Unidos, Canada y Puerto Rico. Gozamos de un alto prestigio y excelentes relaciones con las centrales obreras más progresistas de América del Sur y otras partes del mundo.
Continuamos nuestro proceso de negociación, que está casi finalizado en sus cláusulas no económicas y comenzamos a movernos en el área económica. Fuimos y continuamos siendo el Sindicato que mas efectivamente se ha enfrentado a la municipalización a la trágala y sin garantías de protección para los trabajadores y el sistema público. Seguimos organizando trabajadores, fortaleciendo nuestras relaciones internacionales, fortaleciendo nuestro trabajo político y aportando a la construcción de una coalición amplia que aporte al desarrollo de un país sustentable y de mayor justicia social y económica.
A nadie le quepa duda que nuestro liderato de base y trabajadores unionados sabrán defender y darle vida a nuestra organización, donde cada día damos un paso adelante en nuestra misión de organizar trabajadores y trabajadoras para aportar al desarrollo de una sociedad justa, solidaria y participativa.
El tiempo dirá cual es la estrategia más efectiva. La estrategia de destrucción o la estrategia de construcción de un movimiento obrero fuerte en su base social, política y económica.
Contacto:
Roberto Pagán
(787) 775-0720