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marzo de 2008

La huelga de la FMPR: El fracaso de una política equivocada
Por Roberto Pagán, Presidente SPT, Local 1996
robertopagan@sptseiu.org

Durante el tiempo que se decretó la huelga de la Federación de Maestros mantuvimos silencio y sólo respondimos a la interrogante de cuáles eran las instrucciones a los miembros de nuestro Sindicato en las escuelas: allí donde hubiese un piquete de maestros y se paralizaran las labores, nuestros unionados no cruzarían línea de piquete y evitarían por todos los medios cualquier tipo de confrontación.

De esa forma mantuvimos un principio sindical básico, que es no interferir en un proceso de huelga que, aunque errado y sin apoyo mayoritario de los trabajadores, implicaba un riesgo real para los que participaban en ella.
El desenlace de este proceso comprobó la información que siempre tuvimos de primera mano. El magisterio, al igual que el resto de los trabajadores de la educación, reclama un ambiente de trabajo más sano y una transformación del sistema que ponga al proceso educativo en el sitial que se merece, pero no apoyaban la huelga.

Las razones sobran. Esta huelga fue planificada incluso antes de comenzado el proceso de negociación y como un fin en sí misma. Aunque los implicados en su implantación intentan negarlo, el proceso siguió puntualmente un libreto trazado por Luis Ángel Torres en el documento titulado "¡Basta ya de abusos!

En dicho documento, escrito mucho antes de la huelga, se afirma lo siguiente: "...la Federación de Maestros no se puede andar con chiquitas, tiene que golpear al patrono con todas las fuerzas posibles, aprovechando todos los resquicios y flancos, atacando sin darle respiro ni oportunidad al enemigo de clase. Aquí no puede haber dos ganadores, uno de los dos polos va a triunfar o va a ser derrotado" (énfasis suplido).

Más adelante señala: "Una huelga es una guerra de clases. Los maestros somos parte de la clase trabajadora y vamos a defender nuestros intereses por todos los medios a nuestro alcance. El Departamento es parte de la clase patronal burguesa...." (énfasis suplido).

Con ese trasfondo, la huelga, su posibilidad y deseo, aparecieron desde muy temprano en los pronunciamientos públicos de la FMPR. Ya para mediados del año pasado, documentos internos y boletines circulados en las escuelas, presentaban con bastante claridad cuál sería la estrategia de la Federación.

Desde esa perspectiva, el liderato de la Federación sostiene que se trataba de un conflicto de clase en donde la contradicción trabajo-capital se presenta en el sistema público de enseñanza. El Departamento de Educación representa el capital y la Federación de Maestros el trabajo, aun cuando hasta donde sabemos el Sistema de Educación Pública no genera plusvalía y los estudiantes no son mercancía.

La prueba más contundente de esta agenda fue lanzarse a la huelga en medio de la segunda ronda de negociaciones en el Departamento del Trabajo, luego que el Tribunal de apelaciones retrotrajera el estado de derecho al momento previo de la descertificación inicial de la FMPR.

Como ya han afirmado muchos, el moméntum era del sindicato. El secretario de Educación, Rafael Aragunde, estaba a la defensiva, al tener que retractarse de su posición de intransigencia y pretender aplazar las negociaciones por una semana, lo que le ganó el rechazo de la opinión pública.

Sin embargo, el 20 de febrero, luego de acordar dos issues importantes, en uno de los recesos de la negociación, el presidente de la FMPR, Rafael Feliciano, le anunció al País el inicio de la huelga para el día siguiente. Esta acción sólo tiene explicación si se entiende que el objetivo último era la huelga y no la negociación. El balance final fue un fracaso total. Provocaron la descertificación y el regreso a clases con mucho menos de lo que se había logrado antes. Además, deja sin convenio colectivo y sin representante exclusivo al magisterio.
Al final, contrario a su consigna, se quedaron sin huelga y sin convenio.

Acusarnos a la SEIU y al compañero Dennis Rivera de su fracaso, es deshonesto e irresponsable. Mienten a sabiendas cuando repiten información fantasiosa e increíble con el único propósito de ocultar su fiasco sindical.

Derogar la Ley 45
El otro objetivo estratégico del liderato actual de la FMPR es la derogación de la Ley 45. Una vez más el escrito del Secretario de Educación Sindical de la Federación es revelador. En éste se afirma que: "De lo que se trata aquí es de retar la Ley 45 por ser una ley antiobrera, una camisa de fuerza para las organizaciones militantes. La prohibición sobre la huelga y las demás trampas de la Ley 45 son el juego sucio del patrono, por tanto no tenemos por qué jugarle limpio al patrono ni a la Comisión."

El Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores (local 1996 SEIU), la Unión General de Trabajadores (local 1199 SEIU), la Federación de Trabajadores y Trabajadoras (AFL-CIO), la Central Unitaria de Trabajadores del Estado (CUTE), la Federación Central de Trabajadores (UFCW), Servidores Públicos Unidos (SPU), United Auto Workers y Empleados Civiles Organizados de la Policía/FPP, cuyos representados constituimos más del 95% de los empleados del gobierno central, llamamos la atención a los peligros que representaba ese curso de acción y cuestionamos el mismo, pública y abiertamente.

Por su parte el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) también cuestionó la estrategia adoptada por la Federación y advirtió del peligro de la misma y del potencial de fracasar.

Es evidente que el proyecto político-sindical del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), del cual la huelga magisterial fue sólo una de sus manifestaciones, fracasó una vez más.

Junto al proyecto PROSOL-UTIER, cuya única misión ha sido la de intentar desplazar sindicatos que representamos trabajadores del sector público, insisten en desunir y dividir a la clase trabajadora organizada, por lo que se han ganado el rechazo de los trabajadores, incluso los que les eligieron, y se enajenan del resto del movimiento obrero.

Rescatar la educación pública y gratuita de quienes la destruyen con sus acciones, y de otros peligros que le acechan, como el de la municipalización, es tarea urgente. Para ello es necesario contar con valiosos líderes de todas las tendencias que existen en el Departamento de Educación. El Capital Social, los haberes y las experiencias acumuladas en más de cien años por los trabajadores de la educación son la mejor arma con que contamos.

* El autor es Presidente del Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores y ocupa una de las vicepresidencias del Sindicato Internacional de Empleados de Servicio (SEIU).

Contacto:

Roberto Pagán (787) 775-0720